viernes, 31 de diciembre de 2010

El jardín ilustrado: lirios de la dulce y siempre trémula Loynaz


Dulce María Loynaz, (1903-1997)

-¿Quién me mira a mí,
desde otra orilla trémula de lirios?…

En el agua, al cerrarse, queda apenas
un temblor de luceros derretidos…

Cómo miraré yo el río,
que me parece que fluye
de mí!…

De un punto negro a otro
-negro también…- voy caminando…

Es una sola hoja pequeñita,
la misma que antes vino 
junto a mi pie y se fue y volvió temblando.


Elena Soto, desde su  jardín en las Canarias.


Lirio junto a una aquebia, de mi propia cosecha.

Transculturación: Japoneses en Cuba, un libro necesario.

Sobre el libro: Martha Guzmán y Rolando Alvarez, Japoneses en Cuba, Fundación Fernando Ortiz, serie La Fuente Viva, La Habana, 2002.

De la crítica, transcribo por su interés y capacidad de síntesis, algunas notas del estudioso cubano Emilio Ichikawa.

"Los vínculos culturales entre Cuba y Japón anteceden a la implementación de fenómeno migratorio. Suele fijarse su inicio hacia el 23 de Julio de 1614, cuando hace una escala de tránsito en La Habana una delegación en la que destacaba el samurai Hasekura Tsunenaga. Más tarde, en 1881, se conoce la llegada a la isla del botánico Minamigata Kumakusu; pero lo que suele asumirse como fecha de llegada del primer inmigrante japonés a Cuba, que es a su vez lo que se celebra oficialmente, es el 9 de septiembre de 1898, cuando arriba desde México el vapor “Olinda”, con un japonés a bordo quien fue reportado a las autoridades con un nombre español. Ese evento fija el comienzo de una llegada más regular de japoneses a Cuba. [...] La presencia oficial de japoneses en Cuba en calidad de inmigrantes aperece por primera vez en el censo del año 1899, que confirma la presencia de 8 japonees, entre ellos una mujer. Al parecer estos primeros japoneses llegaban de terceros países, y no necesariamente de Japón. La ruta más usual incluía escalas en San Franciasco, Mexico y Panamá. En su libro, Alvarez y Guzmán dan cuenta del aporte japonés a la cultura cubana; en el arte de la pesca, en los deportes (particularmente el judo y el beisbol), en la comida, en la agricultura. Mencionan algunos nombres sobresalientes. En esa galería lo más me llamó la atención fue la referencia al botánico Kenji Takeuchi, por formar parte de unos recuerdos de infancia. Takeuchi, un importante floricultor que llegó a tener reconocimiento internacional, fue uno de los creadores del famoso orquidiario de Soroa, en la occidental provincia de Pinar del Río. Durante fines de los años '60 y principios de los '70 mi madre me llevó a verlo algunas veces a su finca del Wajay, en la que podía encontrar dulces y caminar entre exóticas orquídeas. Mi padre había dejado en Bauta unas extraordinarias orquídeas malvas, las más conocidas en Cuba, que florecían anualmente en un número que podía rebasar el centenar, haciendo del tronco del naranjo donde vivían un espectáculo global que incluía a abejas, zánganos  y mariposas. Las orquídeas de Ichikawa eran, no obstante, muy modestas comparadas con aquellas de Takeuchi, algunas de las cuales estaban sembradas en tierra rara, pudiendo mezclar el negro intenso con un centro rojo, un espectro de media decena de morados, o la corona de encaje blanco centrando un fondo amarillo. El libro Japoneses en Cuba hace merecida justicia al trabajo de Kenji Takeuchi, en quien comprobé una compartida costrumbre por llevar los pantalones recogidos hasta la media pierna, y esa capacidad para profesar una risa severa, amonestadora y condescendiente, que es un  enigma para muchos de nuestros compatriotas".


Una de las maravillas que alberga la Sierra del Rosario, en su orquidiario de Soroa.






miércoles, 29 de diciembre de 2010

El jardín ilustrado: flora cubana en azul

Flora cubana, azul que te quiero azul, como mi cielo.
Fotos de mi colega de universidad y amigo Raimundo López Silveiro. Muchas de estas tomadas en la provincia de Pinar del Río, también rica en zonas de umbría. Pronto escribiré sobre los japoneses en aquella provincia, su papel en la jardinería, el universo de orquídeas y lirios creado por  Kenji Takeuchi, natural Osaka.

http://www.facebook.com/album.php?id=100001616002407&aid=12223

El jardín ilustrado: iris azul.


De mi propia cosecha, el favorito: un iris, azul en flor. Aunque en blanco también es exquisito. En todo caso protagonistas también del papel, el kimono, el jardín japonés.

Karina Beltrán: de azul

Karina Beltrán se envenena de azules. Fotos de la autora. Tenerife, Madrid, Londres, 2010.

Azul Hiroshige, vistas nocturnas

Paisajes nocturnos, Hiroshige y azul índigo en el Ukiyo-e.

Azul Hiroshige en el Ukiyo-e


"Azul Hiroshige" en Las cien vistas más famosas de Edo (1856-1858). Vistas Ukiyo-e, pinturas "del mundo flotante", maravilla xilográfica responsable de una buena parte del imaginario japonés difundido en todo el mundo.


En aizome, grullas de papel


Imposible resistir la tentación de tocar este papel teñido de índigo, el aizome que da forma a esta grulla plegada en papel, sin cortes ni pegamento. Delicia de su tacto, muy cálido. Las hago por puro vicio feliz que proporciona, como en el verso de Baudelaire "lujo, calma y voluptuosidad", puesto que ahí "todo es orden y belleza".

Papel japonés: aizome azul, azul, azul índigo

Una de las más bellas soluciones plásticas del papel japonés es la conocida como aizome. Ai significa índigo y zome, teñido, de ahí que el término aizome denomine a la técnica del teñido con índigo, con azul índigo en sus diferentes matices. Técnica aplicable a la tela y al papel en sus múltiples intercambios técnicos, culturales.

Fuera de Japón se le conoce popularmente como "azul Japón" o "azul Hiroshige" por las estampas en las que el dibujante y grabador del Ukiyo-e hacía gala del color hasta el exceso. Plenitud de los sentidos.
En palabras de Vicent van Gogh tras descubrir a Hiroshige: “Con ojos japoneses se ve más; se siente el color de un modo distinto”.

Washi, papel japonés: arte contemporáneo

Navigating the Past es el título de esta obra realizada por la artista norteamericana Shane Miller, un objeto fotográfico cuyo soporte es el gampi. La delicada textura del gampi es parte fundamental de la idea expresada en su propia materialidad, exquisitamente traslúcida.


Más sobre la artista en su blog http://uncommonwork.blogspot.com/

Washi, papel japonés: otras fibras: mitsumata y gampi

El mitsumata es otra de las materias primas usadas para la elaboración del washi. Muy resistente y con un brillo que excede al del kozo, florece en primavera.


El gampi es la más preciada de las fibras empleadas en la fabricación del papel japonés. Familia de las timeleáceas como el mitsumata, crece salvaje, lo que hace más escasa su obtención. El papel resultante es muy fino, suave y traslúcido, la más fina "seda".

El jardín ilustrado: glicinias en flor

¿Quién se atreve a perder el espectáculo que ofrecen las glicinias en primavera? Su olor es además extraordinariamente perfumado, predominantemente dulce. La planta es trepadora, de tallos tan fuertes como la vid, sarmentosos. Si tuviera un muro junto al que sembrarla no olvide colocar antes anclajes para sostener sus poderosísimas ramas. Y tenga paciencia pues puede tardar unos cinco años en dar flor... más vale la espera. La mía está plantada muy próxima a una vid (o hiedra) holandesa, teñida de rojo intenso en otoño: así mi muro, colocado al fondo de un patio,  "se mueve" y amplifica, cromática y estacionalmente. Una delicia.

Washi, papel japonés: glicinias y kozo

Impresiones serigráficas (papel chiyogami con diseño de motivos para kimono) sobre papel japonés: la fibra empleada es el kozo.


En la imagen, una infinita cascada de glicinias (wisteria sinensis) y las características curvas del agua que fluye. Un bello contraste entre el azul-violeta de las glicinias y el naranja tostado del "fondo".
A la vista salta la alianza con la naturaleza, en la cultura japonesa está mágicamente instalada por todas partes.

Washi, papel japonés: de las materias primas, el kozo.

De las materias primas empleadas en la fabricación del washi.
La primera de ellas es la hoja de Kozo (Brussonetia Kanizoki).
"Con las ramas de este arbusto, perteneciente a la familia de las moreras, se elabora un papel fuerte y resistente gracias a la longitud de las fibras de su corteza interna. Su uso se extendió en Japón en el siglo VII".
Lazaga, Noni, Washi. El papel japonés, Madrid, Clan, 2002.


Washi: el papel japonés no es papel de arroz


Washi. El papel japonés, de Noni Lazaga es una de esas rarezas bibliográficas que los investigadores esperamos: un libro de lectura amena a la par que abundante en análisis y referencias. Escrito en español y esto sí que es una verdadera excepción porque la mayor parte de los libros sobre temas de la cultura japonesa no están traducidos a nuestra lengua.
En su atractivo y claramente estructurado índice incluye temas como la aparición del papel en Oriente, secretos de fabricación y fases de elaboración del papel japonés, tipos, usos y aplicaciones del washi y un glosario de términos en japonés para facilitar la comprensión de su lectura.
"Ensayo y reportaje, pensamiento y experiencia, aventura y curiosidad" son algunos de los adjetivos adjudicados a esta obra.
De la editorial Clan, Madrid, 2002.
Entre sus principales aportaciones está la de esclarecer, minuciosamente, que el papel japonés (washi) no es papel de arroz aunque este también se fabrique por aquellos lares.

martes, 28 de diciembre de 2010

Tu mundo en un pañuelo: envolver dos botellas.


Dos en uno: una pieza de tela para envolver y transportar dos botellas de vino a la vez. La idea es de fácil realización y hermoso y práctico resultado. Aproveché el nudo para colocar una pequeña tarjeta de felicitación, con una de mis miniaturas, una muñequita de papel japonés, de unos 8 cm de altura, montada sobre un palillo de madera, de esos de comer. Para envolver dos botellas de vino se requiere una pieza de tela, cuadrada, de unos 90 centímetros. Tela a la que se puede dar un nuevo uso, prolongarlo o volver a imaginarlo...¡sin que vaya al cesto de basura como se suele hacer con el papel!

viernes, 10 de diciembre de 2010

domingo, 5 de diciembre de 2010

Jugar, soñar... cumplidos los cincuenta.

En este enlace podrán ver la colección Muñequita linda del Taller MES. Parte de la muestra La seducción del papel. Librería de Mujeres de Canarias. Diciembre de 2010.
Colección con nombre de canción.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Invitación-Blog

Invito a todos a seguir mi blog http://laseducciondelpapel.com/, hacerlo es fácil:
con un click en Seguir, en la barra superior del blog
o en Seguidores, en la barra derecha del mismo.
Gracias y bienvenidos. Será un placer compartir con ustedes también en este espacio.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Una de mis washi ningyo (muñecas de papel japonés). La figura es plana, adaptada a su función de marcapáginas de un libro.
Papel empleado: chiyogami.
Altura de la pieza: 15 cm
Colección: Muñequita linda

Capa sobre capa

Para crear una pieza de chiyogami es necesario trabajar cada color de los presentes en su diseño final, uno por uno, aplicando la técnica del silkscreen manualmente.
Entre aplicación y aplicación de color media un secado.
Imaginemos el grado de dificultad y el tiempo empleado en la elaboración de este diseño.
Motivos florales y geométricos.
El papel base para la impresión es kozo, una fibra natural que no contiene lignina y asegura su absorbecia y suave tacto. Flexible y sensual como la tela.