La magnificencia del fruto que ha nacido de esta flor.
Antes de caer las hojas del kaki se encienden de un rojo, naranja flamígero.
Culminando su ciclo, en el
sinuoso entrelazado de las ramas, ya desnudas, aún destaca la exhuberancia de sus frutos.
Líneas en arabesco compositivo, a juego con la plenitud de sus frutales volúmenes y asimétrico ramaje.
Todo esto en un sencillo árbol de cualidades pictóricas.
Así en esta obra que se conserva en el Metropolitan Museum de Nueva York. Fue realizada por Sakai Hoitsu (Japón 1761-1828), a finales de agosto de 1816. Son dos paneles pintados con tinta, a color (143,5 x 162,6 cm).
La rama atraviesa completamente el espacio, ocupando los dos paneles en decorativa, dinámica diagonal.
Gracilidad del ramaje, formas flexibles que ceden y al tiempo sostienen con fuerza sus preciados frutos.
Mucho se aprende de la deleitosa observación de la naturaleza y el arte.
Las fotografías que aquí muestro se localizan en esta muy bien estructurada página de clasificación de árboles y plantas (en inglés).








Eres plena poesía escribiendo Mª Elena.
ResponderEliminarExquisita contemplación...
ResponderEliminarGracias!
Gracias Paz, gracias Ili. Dice Paz que escribo poéticamente. Acabo de proclamarme entonces Elena, la de la pluma en serpentinata.
ResponderEliminarQue maravilla compositiva la de Hoitsu.¿No servirá para el Bolchevique algo así?.
ResponderEliminarCarmen sí que sería adecuada, sobre tu rojo armario, una composición que se desarrollara así, invadiendo todo el plano, las dos jojas de sus puertas.
ResponderEliminar"Culminando su ciclo, en el
ResponderEliminarsinuoso entrelazado de las ramas, ya desnudas, aún destaca la exhuberancia de sus frutos..."
Que alguien se atreva a decirme que esto no es poesía...!!
Ah, que precioso regalo: Gracias Tenchy.
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